jueves, 29 de marzo de 2012

Creo que amo a Bielsa

Si, debo admitirlo. Lloré e insulté mucho esa madrugada en que Svenson nos clavó un tiro libre desde Estocolmo y nos mandó de vuelta en primera ronda.

Agravié al cielo y no veía explicación de porqué si éramos los mejores, nos teníamos que ir tan temprano. Era un niño, no había tenido decepciones en la vida aún. Creía en un mundo justo en el cual la recompensa por el trabajo existía. Evidentemente no era así.

“El tiempo te dará la razón” fue uno de los conceptos mas claros que leí sobre Marcelo Bielsa. La procesión de un trabajo extremo, de un pensamiento concreto y de una puesta en acción estricta necesita del recurso agotable por excelencia, ese que a todos nos falta y el mismo que nadie valora: El tiempo.

Exigir resultados de la noche a la mañana no puede estar relacionado con la aprehensión de conceptos que puedan desarrollarse consecutivamente a través de las distintas circunstancias. Tracemos una analogía con un examen. Si estudiamos sólo la noche anterior (todos lo hemos hecho alguna vez), puede que nos vaya bien o mal pero seguro no habremos aprendido sino que guardamos dicha información en la memoria a corto plazo para sacarla a relucir prontamente.

“Técnico que debuta, gana” habla claramente de conceptos relacionados con la motivación. “Escoba nueva, barre bien” es otra frase que parte del mismo núcleo conceptual.

Generar una estrategia que contenga un planeamiento exhaustivo, que busque un efecto determinado y que logre ser perdurable a través del tiempo es sinónimo de trabajo. Si a esto le acompañamos el cumplimiento de los objetivos planteados a partir de buenos resultados, estamos hablando de un éxito.

Lo que sucedió en el mundial de 2002 tiene que ver con esto. No hubo éxito. No se cumplió con el objetivo. Probablemente se falló en muchas cosas, pero lo que nadie puede negar es que no se cumplió con todos los pasos de la cadena que eslabonan un proceso satisfactorio.

Diez años después nos encontramos ante el reconocimiento mundial. El mismo que tenía la Selección Argentina cuando salía a presionar en tres cuartos de cancha a Italia de visitante o el que le hacía a Bolivia tres goles en la altura de La Paz.

¿Por qué llegamos a esto? Porque estamos en el "durante". Porque aún el crupier no ha pronunciado esa increíble frase que dice “no va mas”. Todavía no se ha determinado quien gana y quien pierde. Todavía todos están en carrera, entonces se puede halagar. El tema pasa cuando llegamos a instancias de cara o cruz. Ganás o te vas. Ahí es cuando se muestra la hilacha.

¿Sería incrédulo pensar que tienen preparadas las dos notas? La que se titula “Increíble triunfo del Athletic” pero también la que expresa que “Bielsa volvió a fracasar”.
¿Sería ingenuo creer que no les tiembla el pulso al subir una opción u otra? Será porque nunca trabajaron para lograr un objetivo, porque nunca pasaron horas viendo videos para encontrarle mínimas fallas al rival o quizás, porque nunca pasaron una noche desvelados de nerviosismo por el partido del día siguiente.

Marcelo Bielsa es un ejemplo de ser humano. Muestra su ética al darle mismo trato a toda la prensa sin importar el grupo económico del que provengan. Expone sus ideales cuantificados en su trabajo plasmando una idea de juego con los recursos humanos que le toqué disponer/dirigir. Manifiesta su profesionalismo al no sucumbir en ninguno de los oscuros espacios que tiñen al mundo del fútbol. Refleja su calidad de persona al no encontrarse una sola persona que hable mal de él, en un mundo que claramente ha perdido la batalla contra el chusmerío.

El entrenador del mejor equipo de todos los tiempos, Pep Guardiola, ha expresado con enorme humildad que “estábamos ante el mejor entrenador del mundo” en referencia a su persona. No existe jugador que haya pasado por sus manos que no lo mencione como parte fundamental de su carrera. No se le ha encontrado aún una arista negativa a su idiosincrasia y forma de vivir el futbol.

Entonces, es ahí cuando volvemos al punto de inicio. El éxito probablemente se modifique si la pelota pega en el palo y entra o si pega en el poste y sale. La excelencia, está a la vista, que pasa por otro lado.

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